La vista desde arriba, bien merece el esfuerzo, ahora empezaba lo divertido, pues teniamos que bajar 600m de desnivel hasta el lecho del barranco.
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La pista en buen estado con poca piedra, ideal para lanzarte y disfrutar.
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Comenzando a bajar, se hacia imposible no parar y echar alguna foto del cañon del montlleó, con peña Calva en primer termino.
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Aquí es donde mas pendiente hay, para que os hagáis una idea, en menos de 5 km se bajan mas de 600 m de desnivel y algunos tramos superan el 20% de inclinación.
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Detalle de la bajada hasta el río.
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Una vez en el río, quedaba lo mas duro, que era rodar por el durante mas de 4 km, las piedras se hundían con el paso de la rueda y era casi imposible mantener el equilibrio.
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Esta foto me recuerda a las pelis de vaqueros. Parecia el lugar perfecto para realizar una emboscada, rodeado de montañas y sin salida aparente. Solo que no íbamos montados en caballos, ni llevabamos un carruaje cargado de oro. jajaja.
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Cuando salimos del lecho del barranco nos quedaba superar una fuerte subida de 500 m de desnivel hasta Benafigos, había que cogerselo con calma, pues esta vez nos distaban 7 km hasta el pueblo de pura cuesta.
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Es una subida sin apenas descanso, el mismo desnivel que habíamos bajado en la vertiente opuesta, lo teníamos que subir por esta.
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Y pensar que veníamos de allá arriba, la montaña que tenemos detrás nos sirve de referencia para saber lo que nos queda de subida, ya que subiremos a la misma altura.
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Aquí llegando a la ermita de la ortisella, donde se celebran tres romerias anuales, para venerar a su patrón y bendecir las aguas de sus tres fuentes que la rodean, por cierto, muy fresca y muy buena,...Después del merecido descanso en la ermita, bebiendo y comiendo lo poco que nos quedaba en las mochilas, ya solo nos quedaba por subir 150 m de desnivel y se acaba el sufrimiento.
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Y por fin coronamos la parte mas alta de la otra vertiente del cañón, las fuerzas estaban agotadas pero había merecido la pena, la experiencia inolvidable y el contacto con la naturaleza, brutal, sobretodo el paso por el río, vimos también alguna que otra cabra montesa y muchos buitres anidando en los roquedos, muchos animales y ninguna persona, es dificil encontrar sitios así, esto no pasa ni en el lugar mas recóndito del pirineo, por lo que hay que dar gracias que aún queden sitios tan salvajes como este.
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